“Los números matan, alarman y nos
dejan en evidencia, por ende hay que ocultarlos, negarlos y/o maquillarlos”,
esta pudiera ser la instrucción que acató la ministra de Salud, Isabel Iturria para
controlar y restringir las cifras de afectados por el virus AH1N1, también, tal
vez, fue la tesis que llevó a la eliminación de los reportes semanales del
CICPC a cerca de los índices delictivos, y la instrucción recibida y acatada por
todas las instancias del Gobierno nacional que han restringido a su mínima
expresión el acceso a la información, socavando la credibilidad de la “fuente
oficial”.
